Convivir con un embarazo de riesgo (24/05/16)

El proceso de embarazo es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una mujer. Los nueve meses de gestación están llenos de nuevas sensaciones y vivencias, sobre todo por parte de las madres primerizas

El proceso de embarazo es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una mujer. Los nueve meses de gestación están llenos de nuevas sensaciones y vivencias, sobre todo por parte de las madres primerizas, por lo que es fácil preocuparse cuando algo se sale de lo estándar. Una de las situaciones que más asustan a las madres es la del embarazo de riesgo, que se detecta durante el primer trimestre.

Pero si nos encontramos en esta situación, no hay que alarmarse: estos casos se producen en un 10% de los embarazos. En estas gestaciones aumentan las probabilidades de que la madre o el niño tengan algún problema.

Según la Dra. Veronica Moens, “en la mayoría de los casos simplemente quiere decir que se necesitará más reposo y controles médicos más frecuentes que el resto de las embarazadas, con la posibilidad de necesitar algún suplemento alimenticio o medicamento”.

Diversas causas

Varias enfermedades crónicas pueden provocar esta situación, una clara demostración del papel determinante de la genética. La anemia, la hepatitis, la diabetes, el asma o la obesidad son algún ejemplo. Otras variantes que afectan al proceso son la edad de la madre, aumentan los problemas si es inferior a 18 o superior a 40 años, y su estilo de vida (fumar, beber alcohol y consumir drogas son hábitos muy perjudiciales para el feto).

Un crecimiento fetal restringido, los embarazaos múltiples, un parto prematuro, problemas en el útero o en la placenta son otros aspectos que pueden desembocar en un embarazo de riesgo. No obstante, con un control médico adecuado y siguiendo las indicaciones ginecológicas oportunas, el embarazo puede seguir sin más complicaciones.

Indicaciones a tener en cuenta

En estos casos gana importancia realizar las visitas prenatales regularmente y desde el inicio, así como también efectuar controles con más regularidad. Pero la futura mamá también puede colaborar para tener un embarazo lo más apacible posible, por ejemplo, controlando su dieta y evitando el estrés y la ansiedad. Para ello, es recomendable practicar yoga o algún tipo de ejercicio de relajación, que ayudarán a controlar la respiración y podrán ser muy útiles en el momento del parto.

Hoy en día, la mayoría de los embarazos de alto riesgo acaban de la misma manera que los embarazos sin alteraciones, únicamente diferenciándose de éstos en el mayor control médico que precisan.