Madre a partir de los 30 (19/04/16)

El retraso de la maternidad es una tendencia bien arraigada entre las mujeres españolas. Será por las dificultades económicas, por el ritmo de vida que llevamos, por problemas de fertilidad o incluso por el espíritu de Peter Pan

El retraso de la maternidad es una tendencia bien arraigada entre las mujeres españolas. Será por las dificultades económicas, por el ritmo de vida que llevamos, por problemas de fertilidad o incluso por el espíritu de Peter Pan, que a veces perdura más tiempo en nosotros, pero lo que está claro es que, de media, desde el año 2013 las mujeres tienen el primer hijo a partir de los 31.

Debido a este retraso de la maternidad primeriza, las mujeres que quieren tener más hijos aceleran la llegada del segundo, reduciendo la diferencia de edad entre los hermanos. De media, solo dos años y medio después la familia crece y, posteriormente, en los casos de tener 3 hijos o más, rápidamente llegan los otros hermanos.

Esta tendencia ha borrado del mapa la figura del hermano mayor con funciones paternales que en anteriores generaciones podía estar presente de manera más habitual en los núcleos familiares. La diferencia de edad entre los hermanos es cada vez menor, lo que facilita un vínculo mucho más fraterno.

Entre las mujeres extranjeras esta tendencia cambia ligeramente. El primer hijo llega un poco antes, lo tienen a los 27 años, y en la treintena llega el segundo. En los casos en que la familia sigue creciendo y se convierte en familia numerosa, el tercer hijo llega un poco antes que en las familias nacionales, a los 32, y es a partir del cuarto o más que la edad se equipara. Sea cual sea la nacionalidad de la mujer, el siguiente hijo nace cuando la madre tiene casi los 35 años de edad.

Con estos datos podemos observar que las mujeres extranjeras se inician antes en el campo de la maternidad, pero la diferencia de edad se va reduciendo y son muy pocos los casos en los que la mujer acaba siendo madre a los 40.

Además de la pérdida de cantidad y calidad ovárica, que reduce la probabilidad de éxito, este retraso puede generar otros problemas durante el proceso del embarazo. Existe un mayor riesgo de aborto, hay más posibilidades de padecer alguna enfermedad relacionada con la gestación (diabetes gestacional, hipertensión arterial, problemas circulatorios o anemia) y mayores problemas de dilatación.

No hay que olvidar que, aunque el reloj biológico de la mujer parece que es el más influyente para diagnosticar problemas para quedarse embarazada, la calidad de los espermatozoides también disminuye con la edad.