No tener hijos aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama (19/10/16)

La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años gracias a la investigación, al diagnóstico precoz y a su mejor tratamiento

El cáncer de mama representa el tipo de cáncer más frecuente en la mujer, con una incidencia anual de más de 25.000 casos en España, lo que supone el 29% de todos los tumores femeninos. Las tasas de incidencia están aumentando lentamente, hasta el punto de que aproximadamente 1 de cada 10 mujeres presentará esta enfermedad a lo largo de su vida. La mayoría de los casos se diagnostican en edades comprendidas entre los 45 y los 65 años, aunque la franja de edad de riesgo abarca des de los 35 a los 80.

La buena noticia es que la supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años gracias a la investigación, al diagnóstico precoz (se recomienda realizar mamografías anuales a partir de los 40-45 años) y a su mejor tratamiento. Estos avances han permitido que la supervivencia a los 5 años del diagnóstico de este tumor sea del 82,8% en España, por encima de la media europea y similar a los países con las mejores cifras de supervivencia.

Hay varios factores que se asocian con un riesgo elevado de padecer cáncer de mama. Entre ellos, hay algunos que no se pueden controlar como la edad, los antecedentes familiares, la maternidad tardía o no tener hijos, una aparición de la primera regla precoz o también menopausia tardía. No está al alcance de las mujeres poder controlar estas variables, pero cada vez hay más aspectos que dependen absolutamente de las mujeres y que permiten reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. Está científicamente probado el beneficio de realizar ejercicio físico de forma regular (un mínimo de 4 horas a la semana), moderar la ingesta de alcohol y evitar el sobrepeso o la obesidad durante y después de la menopausia.

Opciones para preservar la fertilidad antes del tratamiento

Los tratamientos administrados para combatir un proceso cancerígeno pueden perjudicar la fertilidad, por lo que se recomienda valorar la posibilidad de llevar a cabo alguna opción que ayude a preservar la fertilidad de las mujeres. La vitrificación de óvulos permite congelar los óvulos de la mujer para que puedan ser utilizados más adelante. Actualmente se ha conseguido el nacimiento de varios niños con este procedimiento, que ofrece unas tasas de embarazo similares a las que se obtienen con óvulos en fresco.

Otra opción a tener en cuenta es la congelación de embriones ya fecundados. En este caso se trata de una técnica frecuente que precisa de la presencia de una pareja estable y también de un proceso de estimulación ovárica.

Como ya explicamos en nuestra web el pasado mes de febrero, es posible ser madre después de superar un cáncer.