Dejar de fumar, un gesto que está en nuestras manos para favorecer un tratamiento de reproducción (30/08/16)

Durante las vacaciones tenemos más momentos de diversión y ocio con los amigos. En estas situaciones, a menudo, el tabaco es un invitado más en las mesas de las terrazas, por lo que durante el mes de agosto se incrementa el consumo de tabaco

Durante las vacaciones tenemos más momentos de diversión y ocio con los amigos. En estas situaciones, a menudo, el tabaco es un invitado más en las mesas de las terrazas, por lo que durante el mes de agosto se incrementa el consumo de tabaco. No obstante, no tenemos que olvidar lo perjudicial que es para nuestra salud y la de los que están a nuestro alrededor. Todos somos conscientes de sus efectos nocivos, aún más en los casos de mujeres embarazadas, pero también hay que tener en cuenta que puede dificultar un proceso de reproducción asistida.

En los hombres, las consecuencias del tabaco en relación a la fertilidad se centran en la calidad del semen, pudiendo provocar un daño a nivel del ADN del espermatozoide que alteraría el material genético. En el caso de las mujeres, los componentes del tabaco afectan al DNA de las células progenitoras de los ovocitos, provocando alteraciones en ellas que inducen su propia destrucción al perder su calidad (fenómeno de apoptosis) y, en consecuencia, la reserva ovárica. Así mismo, también incide negativamente sobre la calidad embrionaria, aumentando las anomalías cromosómicas. Todos estos factores podrían provocar un envejecimiento de hasta 10 años de la capacidad reproductiva de la mujer.

No obstante, no todos estos efectos son irreversibles. Algunos disminuyen si se abandona el hábito de fumar durante un tiempo prolongado. En Institut Marquès recomendamos dejar de fumar un año antes de someterse a un proceso de reproducción asistida. Hay pocas cosas que no dependen de la genética y el azar, pero precisamente esta es una de las variables que está en las manos de los futuros padres. En los casos en que la futura mamá no deje de fumar, puede que precise una mayor dosis de gonadotropinas y puede aumentar el riesgo de embarazo ectópico. Todo ello supone un aumento del índice de fracasos de las técnicas de reproducción asistida.

Pero las consecuencias negativas no se acaban ahí. Incluso si se logra el embarazo, el riesgo de complicaciones para la madre y el feto aumenta notoriamente en relación a aquellas mujeres que no fuman (parto prematuro, abortos, bajo peso de los bebés…). Además, distintos estudios han demostrado que el hábito de fumar de la madre puede causar problemas de infertilidad en sus hijos, reduciendo la concentración y movilidad de espermatozoides en los niños y acortando la vida fértil en las niñas.
El paso para dejar de fumar está en nuestras manos, auto concienciándonos de los beneficios que obtendremos. Con la ayuda apropiada el objetivo es mucho más alcanzable.