¿Cómo ha evolucionado la fecundación in vitro en 40 años?

La Fecundación In Vitro (FIV) es una de las técnicas más utilizadas en Reproducción Asistida. Consiste en fecundar el ovocito con el espermatozoide en el laboratorio y transferir el embrión al útero de la paciente

 

El nacimiento del primer bebé probeta fue considerado casi un milagro. Cuatro décadas más tarde, la medicina reproductiva permite que las tasas de embarazo por este método hayan mejorado mucho. En la fecundación con óvulos de donante Institut Marquès ha conseguido alcanzar el 89% por ciclo.

La Fecundación In Vitro (FIV) es una de las técnicas más utilizadas en Reproducción Asistida. Consiste en fecundar el ovocito con el espermatozoide en el laboratorio y transferir el embrión al útero de la paciente.

Hasta hoy, la FIV ha mejorado enormemente. Personas que hace unos años la medicina no podía ayudar, hoy pueden ser padres gracias a los avances conseguidos. Éstos han supuesto los mayores puntos de inflexión en la lucha contra la infertilidad.

Laboratorios: los avances en el control de calidad del laboratorio marcan la gran diferencia entre cómo se trabajaba hace 40 años y cómo se trabaja ahora, ya que de ellos depende, en gran parte, la mejora del éxito en los resultados de la FIV. Estos avances incluyen: control de la calidad del aire, con la utilización de filtros especiales para mantener la calidad del aire y evitar los volátiles orgánicos; control de las temperaturas de las superficies de trabajo, que permite que tanto embriones como ovocitos se mantengan a 37 grados (como en el útero) cuando los sacamos fuera de los incubadoras; fabricación de los medios de cultivo embrionario mejor y más controlado, con más información sobre los componentes necesarios para el buen desarrollo embrionario; mejoras técnicas en los incubadores, que mantienen las condiciones en las que se deben desarrollar los embriones, y en la calidad de los materiales utilizados para manipulación y cultivo embrionario, que pasan por muchos controles de calidad evitando componentes tóxicos para los embriones.

Microinyección espermática: se empezó a desarrollar en 1992. Con una microaguja se inyecta un espermatozoide dentro del ovocito. A diferencia de la FIV convencional (en donde se incuban los espermatozoides con el óvulo para que se dé la fecundación), en el ICSI se consigue la fecundación mediante la inyección espermática.

Cultivo de blastocisto: técnica que consiste en cultivar los embriones hasta el quinto día después de la punción. Transferir embriones en estadio de blastocisto permite una mejor selección embrionaria incrementando la tasa de implantación. En muchos casos permite la transferencia de un único embrión, evitando el riesgo de embarazos múltiples.

Diagnóstico genético preimplantacional: técnica que permite analizar el contenido genético o cromosómico de los embriones obtenidos tras una FIV. Se transfieren al útero materno únicamente aquellos que no presentan anomalías y tienen más posibilidades de conseguir implantación. También permite la transferencia de embriones sanos en parejas que presentan algunas enfermedades hereditarias.

Vitrificación de óvulos y embriones: se congelan embriones y ovocitos mediante solidificación celular a bajas temperaturas y en poco tiempo. De este modo, se evita la formación de hielo. Para lograrlo se utilizan grandes cantidades de crioprotectores celulares que evitan la rotura de las membranas celulares permitiendo una alta tasa de supervivencia de las células una vez realizada la descongelación.

-Time lapse: avance tecnológico que permite un seguimiento a tiempo real del desarrollo embrionario. Embryoscope es un incubador con tecnología time lapse, que mantiene in vitro las condiciones fisiológicas que requiere el embrión in vivo. También captura imágenes del desarrollo embrionario para un mejor seguimiento por parte de los biólogos que trabajan en el laboratorio. Gracias al Embryomobile, sistema desarrollado por Institut Marquès, los pacientes pueden ver esta “película de la vida” desde casa.

La investigación científica es uno de los ámbitos prioritarios de Institut Marquès. Ha desarrollado técnicas propias y pioneras para mejorar la FIV, entre las que destacan sus estudios relacionados con la música. En el laboratorio se utiliza como fuente de vibración. Así, se mejorar el intercambio de fluidos entre el embrión y el medio de cultivo. Estas vibraciones permiten un reparto más homogéneo de los nutrientes que necesita el embrión. Además, reproducen los movimientos que tienen los embriones a través de las trompas y del útero.

¿Qué nos depara el futuro de la medicina reproductiva? Queda mucho campo para avanzar. Se está investigando para mejorar la obtención de imágenes de los ovocitos y de los embriones; en las técnicas de diagnóstico genético para mejorar los procesos de biopsia y que sean menos invasivos para los embriones; en la automatización de algunos procedimientos en el laboratorio para tener un control exacto de la manipulación de los embriones y de los ovocitos; y en el ámbito genético, para obtener la mayor información de la forma más fiable del embrión analizado.