Institut Marquès pone en marcha la campaña “Hasta los huevos de tóxicos”

Institut Marquès, pionero en demostrar a la comunidad científica que las causas clásicamente atribuidas al empeoramiento de la calidad del semen (estrés, pantalones apretados, alcohol, etc) son un mito y que la realidad del problema viene por los tóxicos químicos, pone en marcha estudios en Italia e Irlanda

Con sus estudios en España, Institut Marquès fue pionero en demostrar a la comunidad científica que las causas clásicamente atribuidas al empeoramiento de la calidad del semen (estrés, pantalones apretados, alcohol, etc) son un mito y que la realidad del problema viene por los tóxicos químicos.

Ahora, arranca en Italia e Irlanda sendos estudios de semen, que van acompañados de una campaña informativa para aclarar conceptos y desterrar estos tópicos y permitirán determinar la calidad del semen de los italianos y los irlandeses, así como tratar de establecer en qué medida factores como los tóxicos ambientales inciden en su deterioro, como ya se constató en el estudio realizado en España.

A partir de hoy, todos los varones italianos e irlandeses mayores de 18 años podrán conocer la calidad de su semen mediante un análisis (seminograma) gratuito y totalmente confidencial.

Los tóxicos, principal causa de la mala calidad del semen

Además de factores genéticos y de antecedentes médicos, la fertilidad masculina depende de factores ambientales a menudo desconocidos por la población. Estos factores ambientales son productos químicos de uso habitual en la industria, la agricultura y el hogar, que pueden interferir en el desarrollo de los testículos y que está comprobado que perjudican la capacidad reproductiva. El primer contacto con estos tóxicos químicos empieza desde el inicio de la vida, ya que llegan desde la sangre materna, a través de la placenta, al embrión. El tipo de tóxicos y la cantidad de los mismos dependerá de los niveles que tenga su madre.

Los llamados disruptores endocrinos son un largo listado de compuestos que en el organismo de la mujer se comportan como estrógenos, es decir, actúan como hormonas femeninas sin serlo. Durante el desarrollo del testículo fetal, a los 2-3 meses de embarazo es muy importante la acción de la testosterona, la hormona masculina. Sin embargo, estos falsos estrógenos compiten con ella y no le dejan ejercer correctamente su función, se forman menos células productoras de espermatozoides y en los casos más severos producen alteraciones cromosómicas (genéticas) en ellos.

Estas sustancias son muy resistentes a la biodegradación, están presentes en nuestra alimentación y en el ambiente, se acumulan en el organismo, especialmente en la grasa y los humanos y animales no estamos diseñados para eliminarlos.