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Los tóxicos químicos producen un efecto feminizante en nuestro organismo

Institut Marquès presenta en el 37º Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) un estudio que compara los efectos de los tóxicos sobre la fertilidad masculina y la femenina.

“Los tóxicos químicos disruptores endocrinos afectan al desarrollo del sistema reproductor masculino pero no parecen afectar al femenino” es el título del estudio científico presentado por Institut Marquès en la última edición del congreso anual de la ESHRE.

Según explica este estudio, las sustancias tóxicas que se encuentran en nuestro entorno, en el ambiente y en nuestra alimentación, alteran el sistema endocrino y actúan como hormonas femeninas. Se depositan en la grasa de los animales y de las personas de forma que, durante el embarazo, pueden provocar malformaciones en los genitales de los hijos varones y afectar a la calidad de su esperma en el futuro. En cambio, no afectaría a la gestación de una niña, ni tampoco perjudicaría a la calidad de los óvulos.

Los tóxicos disruptores endocrinos en la mujer se relacionan con incremento de ciertas patologías como es el cáncer de dependencia hormonal: mama, ovario y tiroides pero no afectan al desarrollo del ovario embrionario/fetal: un mayor nivel de estrógenos no altera este proceso.

¿Cómo influye en la fertilidad masculina?

Una de las consecuencias provocadas por los disruptores endocrinos es el empeoramiento de la calidad del semen. En estudios previos sobre la calidad del semen en España, Institut Marquès ha demostrado que hay grandes diferencias geográficas en el mapa de la fertilidad masculina con una prevalencia mayor de oligozoospermia (reducción en la concentración del número de espermatozoides en el eyaculado) en las regiones de España con mayor grado de industrialización.

¿Y en la fertilidad femenina?

El objetivo del estudio que Institut Marquès ha presentado en el congreso de la ESHRE es analizar las variaciones geográficas en la contaminación por disruptores estrogénicos y evaluar si afectan de igual forma al desarrollo embrionario y fetal en ambos sexos. Los resultados demuestran que no afectan a la reserva ovárica, tal y como explica la Directora del centro, la Dra. Marisa López Teijón: “La mujer quiere tener sus hijos a una edad cada vez más avanzada pero nace con un número determinado de precursores de los óvulos (unos 300.000) y queríamos saber si esta reserva ovárica podía alterarse igual que en el caso del varón se altera la calidad de su semen. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los resultados de las diferentes áreas geográficas, pero no se encontró un patrón que las justificara.”