Consejos confinamiento

Preparados para reiniciar el tratamiento después de la crisis del coronavirus: Consejos del centro ITAE PSICOLOGÍA  

Centro colaborador de Institut Marquès, ITAE PSICOLOGÍA es un gabinete de psicólogos y psiquiatras especializado en el tratamiento de la ansiedad, estrés y del estado de ánimo. La Directora del Área de Psicología de ITAE PSICOLOGÍA, la psicóloga clínica, coach y formadora Laura Solana nos ofrece una serie de consejos para ayudar a aquellas personas que han tenido que interrumpir su tratamiento de Reproducción Asistida debido a la crisis del coronavirus y al consiguiente confinamiento.

Los tratamientos de fertilidad pueden ser procesos emocionalmente complicados en los que conviven una serie de estresores que impactan tanto a la mujer, como a su pareja (si la hay). Pueden poner al límite la gestión de expectativas, la tolerancia a la frustración, la sensación de soledad e incomprensión, la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad.

Con el confinamiento y la parada de los tratamientos hasta nuevo aviso (otro elemento de incertidumbre inherente a la situación que estamos viviendo todos), estas emociones se exacerban. La inacción repercute en la sensación de falta de control sobre el proceso, complicando más las dinámicas del día a día. Por ello resulta tan importante el contacto constante con el equipo médico y de atención al paciente durante estos días, sea presencialmente, por videoconferencia, teléfono o correo electrónico.

Reconecta con lo que te hace sentir bien

La autoestima se puede ver alterada por la frustración que puede generar el hecho de no poder concebir de forma natural, por la incertidumbre de poder o no ser madre (o padre), por el posible rechazo de la pareja por ser el “causante” de que no se pueda concebir de forma natural… es ciertamente un proceso que puede alterar el autoconcepto y secuestrar la mente, pasando a un segundo plano todo lo demás. Se produce un sesgo atencional, la persona “solo ve” embarazadas, familias con bebés, etcétera, acentuando el sentimiento de inadecuación, culpa y la consecuente baja autoestima.

Para fortalecer la autoestima es importante, en primer lugar, que la persona trabaje en identificar sus emociones para que después las pueda expresar. Para expresarlas se hace imprescindible la comunicación y con ella la escucha activa, la empatía y la asertividad. En este proceso existen picos y valles que alterarán el mundo emocional del futuro progenitor/a, y se hace imprescindible elaborar las emociones, detectar las propias necesidades y establecer los límites necesarios con los demás.

También es conveniente combatir el secuestro emocional que mina la autoestima a través de dar protagonismo a otros elementos de la vida.

Ahora que estamos en confinamiento, establecer rutinas gratificantes como cocinar, hacer ejercicio o actividades online, así como adentrarse en algún hobby (aparte de trabajar), puede contribuir a reconectar con aquello que nos hace sentir bien y aumentar nuestra batería emocional. Con esto queremos decir que es importante recordar que ¡somos mucho más que el proyecto de ser padres! Otra recomendación para reducir el posible secuestro emocional radica en huir de buscar información en internet sobre infertilidad, tratamientos y demás: hacerlo calmará de forma efímera la necesidad de control y acto seguido generará mucha más ansiedad e inseguridad.

Mantén la motivación

Es importante recordar que, independientemente del resultado del tratamiento, la persona sigue siendo la directora de su vida. Gestionar bien las expectativas y centrarse en aquellos factores que sí dependan de uno mismo es crucial; aquí entran variables como establecer una duración límite al tratamiento, acotar el tiempo necesario entre intentos, o incluso plantearse un coste límite después de calibrar todas las variables con conocimiento (es importante estar bien informados). Todo ello puede ayudar a recobrar la percepción de control y por tanto la motivación.

Para mantener la motivación es primordial dar espacio a las demás facetas de la vida: la familia, los amigos (aunque sea de forma virtual ahora), el trabajo, el ocio, y sobre todo en el caso de la pareja, hacerla parte del equipo y no parte contraria, sin permitir que el tema de la infertilidad lo eclipse todo y se convierta en un mono tema.

Cuidar la relación de pareja

Como decíamos, es fácil caer en la tentación de que el tema de la infertilidad y el tratamiento lo eclipsen todo y secuestre todas las conversaciones y actitudes del uno hacia el otro. Esto, unido a la montaña rusa emocional del proceso a nivel individual, proporciona el caldo de cultivo ideal a nivel de pareja para que haya dificultades. Estas dificultades pueden aparecer en forma de conflictos, sentimientos de culpa, reproches, la ausencia de intimidad sexual y la mecanización del sexo, sensaciones de angustia, miedo y agobio por la omnipresencia del “tema”

¿Cómo podemos proteger nuestra relación?

  • Ir aprendiendo juntos qué implica cada parte del proceso para estar los dos al día de lo que va sucediendo y saber qué esperar, puesto que ayuda a hacer equipo y tener complicidad.
  • Mantener una comunicación eficaz, mediante la empatía, la escucha activa y la asertividad puesto que brindará un espacio para hablar de emociones y compartirlas para comprender al otro.
  • Entender y cuidar las necesidades del otro; quizás un miembro de la pareja quiera compartir todo lo que está sucediendo en el proceso con otras personas, a la vez que el otro desee más privacidad al respecto. Es importante consensuar el manejo de la información entre los dos.
  • Crear 3 sistemas de apoyo: uno para ti, otro para mí y otro la para la pareja. Cada uno de los 3 sistemas de apoyo debe ser diferente, basado en las necesidades particulares de cada uno. Quizás un miembro necesite hablar con otras personas que estén pasando por lo mismo y quizás el otro necesite distraerse y realizar algún hobby que no tenga nada que ver; y como pareja quizás necesiten establecer periódicamente una noche en la que el tema “no exista” y puedan dedicar la atención a los temas que les convirtió en pareja en primer lugar.
  • Trabajar de forma consciente en la relación de pareja y mantener vivos los detalles agradables de la vida en pareja (muestras de afecto, sorpresas, una cena romántica…) para protegerla de los estresores propios del proceso y de la situación que estamos viviendo. Es decir, hacer que la pareja sea la prioridad.
  • Aportar elementos espontáneos y divertidos a la vida sexual. En estos procesos el sexo tiende a mecanizarse en favor del tratamiento y de los dictámenes médicos. Es importante encontrar un balance entre el sexo por amor y el sexo para la concepción.
  • Reescribir la historia de la pareja juntos, en otras palabras, aceptar la situación y dejar ir las expectativas anteriores de concebir de forma natural.

 

Afrontando la espera: consejos de nuestra psicóloga para vivir el confinamiento de forma positiva

Las personas que han tenido que interrumpir su tratamiento de reproducción asistida o que han aplazado momentáneamente su proyecto de crear una familia a causa de la crisis por el COVID 19 y el consiguiente confinamiento pueden vivir estos días de forma más positiva siguiendo algunas técnicas de relajación, trucos para gestionar el tiempo y consejos para prepararse durante estos días de espera. Laura Solana, psicóloga clínica, coach y formadora, es Directora del Área de Psicología del Centro ITAE y nos ofrece su ayuda:

Técnicas de relajación:

Existen infinidad de técnicas para relajarse; los ejercicios de respiración pueden contribuir a aliviar el estrés y sólo son necesarios 10 minutos para realizarlos. Una de las técnicas más empleadas es la respiración abdominal. Adoptando una postura relajada, con una mano en el abdomen y otra sobre el pecho, se inspira aire. Hay que coger aire por la nariz y expulsarlo por la boca, pero con una condición: la mano que se levanta debe ser la que está en contacto con el abdomen. Así se consigue una respiración completa con toda la capacidad pulmonar. Hay que realizar de seis a diez respiraciones lentas por minuto.

Escuchar música relajante y visualizar un “lugar seguro” en el que la persona se sienta en paz y a salvo, sin preocupaciones. Siempre que se escucha música y se visualizan imágenes positivas se libera dopamina, sustancia responsable de proporcionar una sensación bienestar. En realidad, la música, en general, aporta numerosos beneficios: además de ayudar a relajar la mente, mejora el humor, desarrolla la capacidad de atención, favorece la imaginación, estimula la concentración y la memoria a corto y largo plazo. También facilita el aprendizaje y ejercita la inteligencia. Físcamente, contribuye a disminuir la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, entre otras.

Otra opción puede ser practicar durante 30 minutos al día la técnica mindfulness, al inicio o al final de la jornada. Esta técnica nos lleva a una consciencia plena de la realidad, de aceptación del aquí y ahora, sin quedar aferrado a los pensamientos o emociones que provoca. Por eso, es útil para gestionar el estrés y reducir las emociones negativas. Lo idóneo es practicarla sentados en el suelo, con ropa holgada y en una posición cómoda con la espalda recta para facilitar una respiración abdominal, lejos de ruidos que puedan distraer.

¿Cuál es la mejor manera de gestionar el tiempo durante el confinamiento? 

Marcarse una rutina y diferenciar los días entre semana de los días de fin de semana. Necesitamos proveernos de esa estructura para tener sensación de orden y control sobre nuestra cotidianeidad. Es importante levantarse relativamente temprano, ducharse, arreglarse, y emprender el día con unos horarios lo más similares posible a los que tendríamos fuera del confinamiento, teniendo en cuenta las limitaciones que obviamente tenemos. Los fines de semana, permitirnos hacer más sofá, levantarnos más tarde, fomentar encuentros virtuales con familiares y amigos, etcétera. También es importante aprovechar estos días para hacer todo aquello que antes no teníamos tiempo de hacer como cocinar, iniciar algún hobby, hacer formación online, etc.

Una vez termine el confinamiento y volvamos a la normalidad, ¿Cuál es la mejor manera de prepararse para reiniciar el tratamiento?

Como comentábamos, lo idóneo es aprovechar el confinamiento para cargar las pilas y aprovechar el tiempo para descansar, aprender, hacer ejercicio, leer y otros hobbies y hacer todo aquello que reestablezca nuestra batería emocional. Por supuesto comer bien y dormir las horas necesarias y cuidar de las relaciones interpersonales, en especial con la pareja, si la hay. Cuanto más tranquilos volvamos a la normalidad, más equipados estaremos a nivel emocional para hacer frente a todo lo que nos exija el entorno, incluido el tratamiento.